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Santuario San Juan Pablo II en Polonia

Si alguien me pidiese que elija un Papa de mi predilección, este sin duda sería San Juan Pablo II.

Historia de San Juan Pablo II

Todavía recuerdo su primera visita, aunque solo duro poco más de un día. Fue para dar fin al conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña por las Islas Malvinas. Un viaje, casi improvisado, bajo el dramático apremio de un enfrentamiento cruento.

En una carta, del 25 de mayo de 1982, de puño y letra, el Santo Padre se dirigió al pueblo argentino para anunciar su visita. En ella equilibraba la posición de la Santa Sede ante el conflicto. También alentaba personalmente iniciativas de paz ante las autoridades de los países en lucha.

San Juan Pablo II tenía 62 años en ese entonces, sólo visitó la ciudad y también celebró la Eucaristía en el santuario de Luján, patrona de la Argentina. Yo tenía quince años y presencié esa misa que su Santidad celebro en Buenos Aires pidiendo por la paz en mi país. Fue emocionante escuchar su homilía, deslumbraba la luz que poseía el Papa Viajero como lo conocíamos en aquel momento.

El 11 de junio de 2011, el Cardenal Stanisław Dziwisz fundó solemnemente el Santuario de Juan Pablo II. El mismo es parte del Centro Juan Pablo II “¡No tengas miedo!” en las afueras de Cracovia.

En el 34 aniversario del atentado contra la vida de San Juan Pablo II, su secretario, el cardenal Stanisław Dziwisz donó una reliquia invaluable al Centro Juan Pablo II Es la sotana marcada con sangre, que vistió San Juan Pablo II ese día de mayo de 1981.

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Descripción al Centro Juan Pablo II

El Centro de Juan Pablo II “¡No tengáis miedo!” tiene un lugar de culto especial, dedicado a San Juan Pablo II, donde se veneran reliquias del santo.

La más valiosa es la sangre del Papa, extraída por médicos de la clínica Gemelli en Italia a efectos de uno de los últimos análisis médicos, efectuados antes de su muerte. La ampolla con sangre, guardada en un cofre de vidrio, fue colocada dentro del altar de mármol en medio del templo.

También de Roma vino la cruz pastoral papal, la casulla con la mitra y la cruz frente a la cual rezó Juan Pablo II en su capilla privada durante el último camino de la cruz en el Coliseo Romano en 2005.

En la Capilla Sacerdotal los fieles pueden ver también la lápida sepulcral de la tumba de Juan Pablo II procedente de las Grutas Vaticanas de la Basílica de San Pedro en Roma. En la lápida se encuentra un relicario en forma del Evangeliario cuyas hojas hizo pasar el viento durante el entierro del Papa.

Sus paredes están decoradas con pinturas que representan las visitas del Santo Padre a los santuarios marianos de todo el mundo. La bóveda del templo hecha de vigas dispuestas en forma de estrella de ocho puntas se refiere a la figura de la Bienaventurada Virgen María, Estrella del Mar: Stella Maris.

La iglesia superior

La iglesia superior fue consagrada el 23 de junio de 2013. Posee una puerta de bronce que representa la figura de Juan Pablo II conduce al templo,
acompañado por santos y bendecidos por él elevado al altar. Al lado del Santo Padre están: San Sor Faustina, Sierva de Dios Jerzy Ciesielski, Santa. Joanna Beretta Molla, bl. Pier Giorgio Frassati, bl. Jerzy Popiełuszko y Saint. Hermano Albert.

Desde el exterior, la iglesia saluda con las palabras de Juan Pablo II talladas en latín, que pronunció durante su primera peregrinación a Polonia: “¡No tengas miedo!”. Abre la puerta a Cristo “.

Mi visita al Centro Juan Pablo II


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Nuestra llegada al centro fue en Uber, la persona que nos llevó no hablaba otra cosa que polaco y nosotros nada de este lenguaje, de manera que apenas logramos hacernos entender sobre en qué parte nos debía dejar del centro.

En definitiva, nos dejó cerca de la torre de observación, que no sabíamos si era el ingreso principal, pero nos recibe una imagen del “papa viajero” tan querido por muchos incluyéndome.

Buscamos a alguien que nos pueda guiar como recorrer el Templo, pero sin suerte, entonces sabiendo que estábamos en un lugar especial, nos dedicamos a abrir puertas. En una de ellas nos encontramos con un pasillo que parecía conducir a una especie de laberinto. En fin, nos adentramos y comenzamos a encontrarnos con las capillas exteriores, quisiera hacer un alto en el relato para que se entienda mejor como es la estructura.

Es difícil de explicar en palabras, pero imaginen dos octógonos uno dentro del otro, con pasillos que comunican circularmente entre ellos y al también con pasillos que van desde el exterior hasta el interior.

En el espacio interior, como un gran útero, está el altar, que se puede ver desde el circulo más externo a través de los pasillos. El altar tiene alrededor las sillas para los feligreses, y por detrás de cada línea de asientos hay una imagen de alguna devoción Mariana de Juan Pablo II. Por detrás de estas imágenes, del otro lado del muro en realidad, están las capillas.

Sentimientos

Como mencione al inicio, Juan Pablo II tiene mi corazón al igual que el de muchos Santos contemporáneos. Fue inmensa la emoción de orar en su altar, nos llenamos de gozo pleno al poder estar en silencio, prácticamente solos en ese Santo lugar.

Luego de un tiempo dedicado a la oración en silencio, terminamos de recorrer el exterior del predio y siendo un poco tarde en la tarde ya, quisimos pedir un Uber para el regreso a nuestro hotel.

Aquí es cuando recibimos la gracia de este Santo. No teníamos señal de celular y como dije estábamos prácticamente solos en el predio, que es bastante grande en sí. Solo vimos gente trabajando en una cafetería, y nos dirigimos allí a pedir ayuda. Casi con señas le hicimos entender a la señora cual era nuestro problema, pero prácticamente no lográbamos comunicarnos. De la nada llega una hermana a la cual esta señora llama.

Esta hermana consagrada, hablaba bien inglés y algo de español, entonces esto nos facilitó la comunicación. Le explicábamos la situación y nos pidió que la siguiéramos. Nos llevó a la sacristía donde tenían Wifi y nos dio la clave para poder utilizarla y llamar a nuestro transporte.

Solo estas cosas comprendemos con el pasar del tiempo que son regalos que nos hacen los Santos por haberlos visitado, realmente sin señal, sin gente, no teníamos forma o mejor dicho no conocíamos la forma de irnos del lugar, pero San Juan Pablo II nos envió a esta persona que nos resolvió el problema.

Horacio Espinosa
Author: Horacio Espinosa

Casado con Andrea y padre de dos hijos. Analista de Sistemas pero salesiano por sobre todas las cosas. Siempre nos apasionó viajar y desde hace algún tiempo atrás nos hemos convertido en peregrinos. Peregrinar es una opción que consiste en caminar con fe y corazón permeable a lugares santos, por lo que uno puede andar así por su propia ciudad y sin necesariamente moverse muchos kilómetros. Dios me hizo este regalo y lo comparto con ustedes.

©2020 Los Cabrera Comunicación - ISSN 2683- 8435

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