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El Cristo Redentor Andino de la Paz

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Culminando mi último año de estudio en el colegio Santo Tomás de Aquino de la orden de Santo Domingo en Mendoza, Argentina, y antes de pasar al colegio salesiano Pio X de Córdoba, los directivos nos llevaron a conocer la historia de Cristo Redentor ubicado en el límite entre Chile y Argentina.

Allí supimos del enorme trabajo de Ángela Oliveira Cézar de Costa. La principal hacedora del monumento al Cristo Redentor que se construyó a 4500 metros sobre el nivel del mar, en plena cordillera de los Andes.

Hacedora del Cristo Redentor

Ángela Oliveira Cézar de Costa, la hacedora, provenía de la congregación de Madres Cristianas del colegio Lacordaire de la Ciudad de Buenos Aires.

Con tesón y mucho sacrificio logro su objetivo. Siendo, también la propulsora del Palacio de la Paz en La Haya, Holanda, donde hizo colocar todas las réplicas del Cristo Redentor enviadas desde varios países.

Esto le valió ser recibida por el Papa Pio X, quién la homenajeó otorgándole la Orden de San Juan de Letrán, en reconocimiento a su labor.

Otro de los mentores fue el obispo dominico Marcolino del Carmelo Benavente, obispo de Cuyo. Él encargó el monumento a Mateo Alonso, fiel representante de la llamada escultura pictórica. Mateo se perfeccionó en España, es obvio que su mayor obra fue el Cristo Redentor ubicado en Mendoza.


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 ¿Y cómo empezó esta historia?

Cuando se inició el siglo XX, y a consecuencia del Jubileo, el Papa León XIII instó a la grey católica del mundo una devoción profunda hacia el Cristo Jesús, Dios y Hombre,

De esta manera Ángela se puso manos a la obra. Cuando el Cristo estuvo terminado se decidió que su lugar era la cordillera de los Andes. Porque desde fines del siglo XIX hasta 1978, la posibilidad de enfrentamientos armados entre Argentina y Chile, eran moneda corriente. Todos suscitados por las diferencias que existían en lo que se refería a los limites definitivos entre uno y otro país.

¿Cuál sería el mejor lugar para emplazar la figura de Cristo, cumplir con el pedido de la iglesia, y proteger la paz entre dos países vecinos? Máxime cuando Chile estaba enfrascado en la cruel guerra del Pacífico en conflicto con Perú y Bolivia.

Sin duda, una frontera de más de 4500 kilómetros basado en el cordón cordillerano. Es obvio que los intereses entre unos y otros anunciaban conflictos de envergadura y un desenlace que solo una representatividad del hijo de Dios podría garantizar.

No solo eran discusiones, en algunos casos con arbitrajes extranjeros, sino que, a consecuencia del nivel de enfrentamiento, tanto Chile como Argentina invertían sumas millonarias en equipamiento bélico. Todo para elevar el poderío de la infantería, la armada y la fuerza aérea. Los traficantes de armas fueron los grandes ganadores de esta partida.

Si bien, intervinieron muchos representantes de las relaciones exteriores chilenas y argentinas. Por el lado de Argentina, intervino Francisco Perito Moreno. Mientras que por Chile vimos trabajar sobre la mesa de negociaciones a Diego Barros Arana y al almirante Jorge Montt.

Un lugar para el Cristo Redentor

El lugar elegido por Monseñor Benavente fue un cerro cercano a Puente del Inca. Para reafirmar el compromiso de objetivo a cumplir, acompañado por su secretario Isidoro Fernández, colocó una cruz con la inscripción “Regi immortali saeculorum”. Que traducido su significado es: Al Rey Inmortal de los Siglos.”

Su ubicación definitiva fue una meseta del portezuelo de Bermejo, a 50 metros de la ruta internacional. Cerca de la estación del desaparecido transporte férreo denominado El trasandino, una verdadera joya de ingeniería que fuera abandonado para siempre.

El Cristo Redentor media seis metros de alto, pesaba 350 toneladas. Su pedestal, de seis metros. Está elaborado con hormigón y acero laminado, aun hoy resiste el clima y los fuertes vientos existentes en el coloso montañoso de los Andes.

En la etapa por erigir la figura de Cristo Redentor colaboró el ingeniero mendocino Juan Molino Civit. Tuvo el apoyo de su creador, el artista Mateo Alonso. El traslado se realizó en tren desde Buenos Aires a Mendoza. Luego un ejército de obreros se ocupó de llevarlo hasta el sitio elegido a lomo de mula.

Hay dos placas adosadas al monumento, una del Círculo de Obreros Católicos

Y otra causante de cierta discordia interna porque es un libro abierto con la imagen de dos mujeres a modo de reconocimiento por su colaboración. La Señora Ángela y la esposa del ministro Raimundo Silva Cruz, figura principal de las relaciones exteriores de Chile. Esto no gusto a la cónyuge de nuestro Ministro de Relaciones Exteriores que obligó al presidente Julio A. Roca intervenir para calmar las aguas.

El 13 de marzo de 1904 se congregaron las máximas autoridades de ambos países para concretar la inauguración oficial. Con lo cual se iniciarían miles de peregrinaciones hacia el lugar sagrado.

La fiesta

Los detalles principales de evento festivo son dignos de destacar la presentación de una obra musical dedicada a Ángela Cézar de Costa llamada “Al monumento Internacional a la Paz”. La compuso el director de la banda de música del batallón 10 de Infantería con asiento en Buenos Aires, Juan Ríspoli.

Además, las tropas de ambos países tuvieron una significativa ubicación. Cada uno de los batallones ocupó el espacio del país vecino.

Destaco la entrega de una medalla recordatoria de la inauguración del Cristo Redentor con estas inscripciones: en el reverso se leía una frase de Paul Groussac, “conservare la paz en vuestras fronteras”, mientras que en el reverso

Estaba escrito esto: “a Cristo Redentor, símbolo del amor y la paz entre repúblicas vecinas.”

Reconocimientos

El final de este trabajo para Doña Ángela, la creativa, cuando fue invitada por el Papa Pio X. Este la recibió con estas palabras: “Hija mía, donde no han dejado entrar al Papa, tú has hecho entrar a Cristo Rey.”

Por su parte, Bartolomé Mitre le escribió una carta refiriéndose de esta manera: “la estatua del Cristo Redentor consagra para siempre la paz fecunda de dos pueblos hermanos esparciendo sus bendiciones en todos los ámbitos de América, alcanzando a quien ha tenido la feliz inspiración de atar con un hilo de oro las voluntades de los hombres representativos de los dos países para erigir, de común acuerdo, ese piadoso monumento internacional de confraternidad.”

Finalmente, la gestión del Cardenal Samoré, en 1978, logró apagar las morbosas intenciones de guerra entre Chile y Argentina, porque nunca se estuvo tan cerca de entrar en una etapa que hubiera sido muy dolorosa, y en ese momento yo era funcionario de una compañía de aviación, debiendo cancelar todos los vuelos y buscarles refugio a nuestras aeronaves.

Gracias a Dios la cordura primó en los representantes de ambas naciones, y hoy mis cuatro hijos y mis nietos son parte del pueblo chileno y todos disfrutamos del Cristo Redentor.

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Andres Aguilera
Author: Andres Aguilera

Profesor Andres Aguilera - Director Instituto I.S.C.A.D de Argentina andresaguileracor@gmail.com

©2022 Los Cabrera Comunicación ISSN 2683-8435

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