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Los dos Monasterios de Querétaro

monasterios en querétaro

Visitar y conocer la historia de los dos Monasterios de Querétaro es un plan maravilloso para hacer turismo religioso México. Esta ciudad patrimonial está considerada un tesoro colonial.

Recorrer su calles implica una inmersión en el Barroco Colonial. Como el ex convento de San Agustín y o la cruz labrada por los chichimecas en el Templo de la Santa Cruz. Entrar a la la primera construcción religiosa de la ciudad , el Templo de san Francisco de Asis. Pero en esta nota nos sumergiremos en la historia de los dos Monasterios de Querétaro.

Monasterios de Querétaro

El Monasterio de la Santísima Trinidad de la Orden de Clarisas de San José

Los dos Monasterios de Querétaro Monjas Clarisas

La fundación del Convento de las Clarisas de San José, se aprobó por cédula del Rey Felipe V en 1717. Además el Papa Clemente Xl, en marzo de 1718 emitió una Bula respaldatoria. Las monjas  que ocuparon por primera vez el lugra eran del Convento de San Felipe de Jesús, en la ciudad de México.

El claustro tenía en su patio principal, un hermoso pozo de agua limpia. El mosmo abastecía todas las dependencias del Convento y les servía también para la huerta y el jardín.

Jose Felix Zabala en su sitio El Oficio de Historiar menciona: “En 1785 José Morquecho, vecino del Real de Bolaños, dijo haber colocado un retablo dedicado a San José, donde estaba esta escultura con el niño Jesús en brazos, sobre peana de plata. Arriba un lienzo de la Guadalupana, en las calles laterales del retablo, seis láminas representando: a la santísima Trinidad, San Rafael, San Juan Evangelista, San Miguel, San Gerónimo y San Sebastián, todas con sus vidrios y cuatro con sus marcos de plata. Remataba el Retablo, la imagen de santa Gertrudis y en el parámetro había espejos con marcos dorados, blandones, arandelas y Jarrillas de plata con ramilletes de flores”. 

Caracaterísiticas del Templo

En el coro bajo, del templo, se veneraban dos imágenes de Jesucristo, una llamada “Ecce Homo”, de hermosura admirable, napolitana. También un crucifijo de marfil, de un tercio de alto, fueron traídas de Toledo, al convento de México y luego donados al de Querétaro. 

El órgano del oratorio se estrenó en 1800. Este convento después de la exclaustración general, en el marco de las Leyes de Reforma en 1863, sirvió de cuartel al regimiento Tiradores de Querétaro y de Los Rurales del estado, la huerta fue vendida. 

El edificio en la actualidad es parte del Museo De La Restauración. Por su parte el Convento, con sus tres patios y parte de la huerta, forman El Museo De La Ciudad. El oratorio, parte integral de este convento, esta al cuidado del clero secular. 

Al visitar los tres patios se observan su fuente, las arcadas, La Pila o Caja de agua. También el llamado Baño de las Monjas, sus corredores, sus dos escaleras monumentales.

Monasterios de Querétaro

Monasterio del Dulce Nombre de Jesús – Orden de Carmelitas Descalzas

Monasterio del Dulce Nombre de Jesús - Orden de Carmelitas Descalzas

Este, el segundo de los dos monasterios de Querétaro se erige por Real Cédula el 25 de junio de 1802. Último de los conventos construidos en la ciudad de Querétaro y el único de estilo neoclásico.

El Convento y el Oratorio recibieron a las primeras religiosas el 25 de julio de 1805. El verdadero nombre es el del Santo Nombre de Jesús y, como prueba tenemos que al centro del tímpano que remata el frontispicio y se sostiene por seis monumentales columnas, aparece un medallón con la inscripción del verso tercero del salmo 112: “A solis hortu usque ad ocassum laudabile nomen Domine”.

El hermosísimo oratorio es una de las joyas arquitectónicas del neoclásico. Su majestuoso pórtico clásico esta formado por seis columnas de tipo jónico, estriadas en todo lo largo, de grandes dimensiones y labradas en cantera gris y con correctos capiteles que sostienen el arquitrabe, friso, cornisa y un frontón, bien moldurado también en estilo jónico.

El muro que forma la fachada interior del pórtico esta moldurado a base de marcos simplistas ciegos y tableros resaltados sin ninguna moldura. El remate es una gran cornisa sustentada en sus salientes por grandes ménsulas que quizá estaban pensadas para soportar una gran balaustrada de remate.

Su arquitectura

Arquitectura Colonial en Querétaro

El pórtico da acceso al Oratorio, de hermosas proporciones y con un precioso ábside y un ciprés se da lugar al presbiterio. La nave esta cubierta por tres bóvedas de arista y ábside esférico separadas por arcos de medio punto y pulida cantería, y descansa en una cornisa sostenida por catorce pilastras de estilo jónico. Esta nave contiene retablos y altares laterales de cantera gris labrada que se corresponden simétricamente.

Por toda la bóveda y principalmente en el coro alto pueden admirarse las pinturas de J. Eduardo Tresguerras, representando santos de la Orden Carmelita y hechos de la portentosa vida de San Juan de La Cruz y n la gran sacristía los frescos que se conocen como “El Apostolado”.

El Oratorio cuenta con un coro alto en la parte trasera, con enrejado y frescos de el profeta Elías, Santa Teresa de Avila y San Juan de La Cruz, estos dos últimos reformadores de la Orden.

Detalles de los Monasterios de Querétaro

El pórtico de entrada al templo esta formado por seis columnas estriadas jónicas, labradas en cantera y con capiteles que sostienen el arquitrabe, friso, cornisa, y un frontón moldurado, el muro que forma la fachada interior de este templo esta realizada con marcos ciegos simplistas, más tableros.

El altar mayor tiene un inmejorable ábside y un hermoso ciprés, el cuerpo del templo tiene tres bóvedas de arista y ábside esférico separadas por arcos de medio punto y una cornisa sostenida por catorce pilastras jónicas.

El convento es sobrio, con su entrada, portería, torno y locutorio, que da entrada a un patio de cuatro corredores con arcos de medio punto y fuente al centro y a través de un amplio pasillo se llega al segundo patio, los corredores de este patio están formados por arcos de medio punto y sólidas pilastras.

Tenía una amplia huerta con bardas muy altas y en ella la ermita, construida en octubre de 1812. Este convento funcionó solo 54 años y después de la exclaustración siguió el fin de todas las obras religiosas en México, vino su gran deterioro.

Miguel Cabrera
Author: Miguel Cabrera

Periodista especializado en turismo religioso

©2020 Los Cabrera Comunicación - ISSN 2683- 8435

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