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Nuestra Señora de la Asunción, Patrona del Paraguay

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La devoción por Nuestra Señora de la Asunción llega a Paraguay el 15 de agosto de 1537. Lo hace de la mano de Juan de Salazar y Espinoza quien también funda el Fuerte con el nombre de Nuestra Señora de la Asunción. Allí se entronizada La Conquistadora, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción.

En 1541 Domingo Martínez de Irala declaró la casa fuerte Ciudad de Asunción y Capital de la Provincia del Río de la Plata. Dándole, también, el nombre de Madre de Ciudades

Años después, en 1547, el Papa Pablo III erigió el Obispado de la Santísima Asunción del Paraguay, primero en el Río de la Plata. Desde entonces la Santísima Virgen de la Asunción es considerada Patrona del Obispado que ajustaba sus límites a los de la extensa Provincia del Plata.

En 1951, el Gobierno y el Episcopado paraguayo solicitan al Papa Pío XII  la proclamación de la Virgen de la Asunción. Le solicitan que se la declare Patrona de la República del Paraguay y de las Fuerzas Armadas de la Nación. Ese mismo año, el Sumo Pontífice declara a la Beatísima Virgen María de la Asunción al Cielo, principal patrona celestial ante Dios, de toda la República del Paraguay y de las Fuerzas Armadas de la Nación.

Nuestra Señora de la Asunción, su historia

La historiadora Margarita Durán Estragó en su libro Oratorio de la Virgen de la Asunción, relata:

Después de sufrir los avatares y penurias del viaje, un grupo de conquistadores llegó a la tierra de los Guaraní-Carios el 15 de agosto de 1537. Con ellos desembarcó aquella imagen, presumiblemente de la Asunción, como se llamó la primera capilla levantada en la Casa Fuerte. Esta fundación coincidió con la festividad de la Asunción de María y aunque no contaban con una imagen suya, el Fuerte allí levantado quedó bajo su protección y amparo.

En el siglo XVIII –siempre siguiendo el recuento de Margarita Durán– aparece en poder de María de Garay, esposa del Cap. Nicolás Delgadillo y Atienza, la mayordoma y encargada de organizar los festejos cada 15 de agosto.

Sin embargo, la población asunceña de entonces quería una imagen auténtica de la Virgen de la Asunción, de modo que el canónigo de la Catedral, Dr. Alonso Delgadillo y Atienza, encargó una talla en Nápoles.

Esa imagen, que llegó a Paraguay en 1741, se desarmó y guardó en una casa de familia. Hasta que, a mediados del siglo XIX, volvió a ser vestida para las procesiones. Permaneció allí hasta que se la colocó en un oratorio al alcance de todos.

Según las Actas Capitulares, los festejos solo fueron públicos desde el siglo XVIII. Antes solo se ocupaban de la fiesta de San Blas, patrono del Paraguay.

No obstante, a la Virgen de la Asunción se recurría en tiempos de pestes y plagas con todo tipo de rogativas.

Miguel Cabrera
Author: Miguel Cabrera

Soy Periodista especializado en turismo religioso

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©2019 Los Cabrera Comunicación - ISSN 2683- 8435

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