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Santuarios Marianos en China

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Hay varios Santuarios Marianos en China, como el santuario de Nuestra Señora de la Felicidad situado en las colinas al norte de Guiyang, en el suroeste de China. Este santuario tiene al menos 200 años de antigüedad. Durante la llamada Revolución Cultural lo destruyeron. Se reabrió en 1980 y atrae a numerosos devotos de la Virgen anualmente.

Por otro lado, encontramos el nuevo Santuario Mariano en Fuzhou. Que se inauguró el 30 de abril de 1993 en la cima de la colina en el pueblo de Longtian. Este lugar de fe mariana está dedicado a Nuestra Señora del Rosario. El título dado al templo recuerda al hecho de que los dominicos, que estaban en la provincia de Fujian antes de la Liberación, habían dedicado la zona a María del Rosario.

Una estatua de la Virgen, un regalo de Italia se encuentra en medio del pabellón de estilo chino en los terrenos del santuario. También se utiliza como lugar para los retiros de los sacerdotes y para visitas de turismo religioso en China. Lo erigió el obispo de Fuzhou para promover la unidad y la comunidad en la Iglesia Católica en China.

El 1 de mayo de 1994, el famoso santuario mariano adyacente al Templo de Nuestra Señora de Lourdes en la provincia de Jiangsu, reabrió después de haber estado cerrado durante unos 55 años. Decenas de miles de peregrinos se ven atraídos por el sitio.

Hay, sin embargo, dos Santuarios Marianos en China que se destacan de una manera muy especial: el Santuario en Donglu y el de Sheshan

Santuarios Marianos en China y apariciones de la Virgen

En 1900, China reportó tres apariciones marianas. Una en Beijing en la que la Virgen estaba acompañada por San Miguel Arcángel, que, a su vez, estaba rodeado de una multitud de ángeles. Una segunda aparición mariana involucró una imagen de la Virgen en el pueblo de Santai durante la Rebelión de los Bóxer. La tercera ocurrió en Donglu.

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Interior del Santuario Mariano en Donglu

Este poblado está a unos 40 kilómetros de Baoding en la provincia de Hebei. Testigos relatan que una hermosa dama, reconocida como María, apareció en los cielos. Los católicos imploraron a la Virgen que los salvara de sus enemigos y de su ciudad de la destrucción. En acción de gracias por la protección de la Virgen sobre la ciudad de Donglu, se construyó una hermosa iglesia en su honor. Estaba destinada a servir como un recordatorio constante al pueblo de la protección amorosa y materna de María.

El sacerdote, en ese momento, tomó una pintura de la Emperatriz Viuda Ci Xi vestida con túnicas imperiales, y le encargó a un artista que lo utilizara como fondo para la imagen de la Virgen sosteniendo el Niño. La imagen fue colgada en la Iglesia de Donglu, que finalmente se convirtió en un famoso lugar de peregrinación.

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El santuario de Donglu

La gente comenzó a llegar al Santuario de Donglu, en 1924, pero la primera romería oficial tuvo lugar en 1929. Apenas tres años después, el lugar se había convertido en un centro de peregrinación muy popular. Este hecho hizo que el Papa Pío XI lo aprobara como Santuario Mariano Oficial de Nuestra Señora de China. Desde ese año centenares de miles de peregrinos y de quienes hacen turismo religioso han hecho su camino hacia el templo mariano.

Otros de los Santuarios Marianos en China

En junio de 1989, el Papa San Juan Pablo II oró para que la Nuestra Señora de She Shan ayudara a los cristianos y mirara amablemente “al amado pueblo chino”. Esta observación del sumo pontífice indica la importancia de este santuario como símbolo de la renovación cristiana en China. El Santuario Mariano de She Shan, está situado a unos 35 kilómetros de la ciudad de Shanghái. Su bosque de bambú, sus pintorescos senderos sinuosos y arroyos son un lugar apropiado como destino de turismo religioso. La montaña, según la leyenda, recibe su nombre de un ermitaño llamado She que hace siglos, vivió en su cima.

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Nuestra Señora de She Shan

En 1866, la Iglesia de Shanghai construyó un pabellón hexagonal y colocó dentro de él un altar y una estatua de la Virgen. Cinco años más tarde, los jesuitas construyeron una iglesia en la cima de la montaña y la dedicaron a Auxilio de los Cristianos, abriéndola en 1873.

En 1924, los obispos de China consagraron la Nación a la Virgen y tras la ello hicieron una peregrinación a She Shan. Los trabajos en la basílica comenzaron en 1925 y se completaron 10 años más tarde. Esta iglesia fue la primera basílica en toda Asia Oriental y se convirtió en el sitio de peregrinación y turismo religioso favorito de China.

Destrucción y reapertura de uno de los Santuarios Marianos en China

Durante la llamada Revolución Cultural la hermosa estatua de bronce de la Virgen en el pináculo de la basílica de She Shan desapareció. También otros símbolos religiosos, incluyendo el altar y los vitrales fueron prácticamente destruidos. Una réplica de la estatua de bronce de María sosteniendo el Niño Cristo finalmente se reinstala en la parte superior de la torre en el año 2000. Las peregrinaciones al santuario se reanudaron en 1979.

Cada año desde entonces, los peregrinos por miles han acudido a She Shan. En 1990, la primera peregrinación de la década vio a 30.000 católicos llegar al Santuario para la fiesta de la Virgen. Tanto ancianos como jóvenes hicieron la larga y empinada subida desde las estribaciones de la montaña hasta la cumbre como testimonio de su amor y devoción a la Virgen.

Un gran grupo especial de peregrinos son los pescadores de Jiangnan que, desde los primeros tiempos, navegaron por el rio Yang-tsé, dirigiendo cuidadosamente sus naves a través de los canales que rodean las estribaciones de la montaña. Cada año, amarran sus botes y pasan tres días y noches en Sheshan para implorar la ayuda de la Virgen para el futuro y agradecerle por los favores recibidos.

Pero son sólo un pequeño grupo en comparación con los miles que asisten a los Santuarios Marianos en China a rendir tributo a su madre celestial en la que depositan gran parte de su confianza.

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Horacio Espinosa
Author: Horacio Espinosa

Casado con Andrea y padre de dos hijos. Analista de Sistemas pero salesiano por sobre todas las cosas. Siempre nos apasionó viajar y desde hace algún tiempo atrás nos hemos convertido en peregrinos. Peregrinar es una opción que consiste en caminar con fe y corazón permeable a lugares santos, por lo que uno puede andar así por su propia ciudad y sin necesariamente moverse muchos kilómetros. Dios me hizo este regalo y lo comparto con ustedes.

©2022 Los Cabrera Comunicación ISSN 2683-8435

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