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Torcoroma, la Virgen María que surgió del corazón de un árbol

torcoroma

Todo comenzó en los montes de Torcoroma, cerca de la ciudad de Ocaña en el Municipio de Santander Norte, en Colombia en el siglo XVIII. Allí dos campesinos descubrieron una imagen de la Virgen María en el corazón de un árbol.

Torcoroma

En Ocaña también aseguran que el respeto a esta imagen de María Inmaculada trasciende la devoción cristiana. Ya que sin importar si son católicos o agnósticos identifica a todos los habitantes de ese pueblo.

La identidad de Torcoroma con su Virgen se debe a testimonios que certifican milagros desde los primeros días de su hallazgo. La página del Arzobispado de Bogota da cuenta que al imagen fue hallada en un 16 de agosto de 1711. Y que se la encontró en una montaña conocida con el nombre nativo de Torcoroma, a cinco kilómetros de la población de Ocaña.

Torcoroma , el hallazgo

Vivian en Ocaña Cristóbal Melo y su esposa Pascuala Rodríguez. Ellos tenian dos hijos, Felipe y José. Vivían de la tierra en especial, al cultivo de caña de azúcar y la producción de miel. Justamente buscando madera para unos recipientes que allí llaman “canoas”, Felipe y José se toparon con “un árbol de olorosas flores”. Lo derribaron pero cayó por un barranco. Al día siguiente regresaron con su padre a buscarlo. 

El presbítero e historiador Joaquin Gomez Farelo afirma en su libro “Reseña del hallazgo de la Virgen de Tocoroma” publicado en 1805:

la imagen de María Santísima la virgen de la Concepción, de medio relieve, juntas y puestas las manos sobre el pecho, con acción del rostro como dirigido al cielo, con su corona imperial, parada sobre su media luna, todo del color del mismo árbol, la cual vista y reparada por el buen Cristóbal Melo, metiendo las manos al hijo que a la sazón era el que cortaba con la hacha, le detuvo el golpe, y postrados padre e hijos, adoraron aquella imagen, de la que se dice despedía de sí no sólo una gran luz, sino el aromático olor de todo el árbol como cuando lo cortaron

Lo que siguió

Cristóbal y su familia conservaron el pequeño fragmento y durante un tiempo le rezaron el rosario. Sin embargo, las noticias del prodigioso hallazgo y las versiones de milagros a campesinos que padecían de lepra y otras enfermedades incurables se propagaron por la región.

El enviado de la curia, padre Diego Jácome Morinelli, también comprobó que todas las versiones eran ciertas y a los pocos meses autorizó su veneración privada.

En 1716 la Iglesia permitió que en el lugar de la aparición se levantara una capilla. Cinco años más tarde el obispo de Santa Marta, Antonio de Monroy y Meneses, autorizó su culto.

Torcoroma un prodigio y su primer iglesia

Torcoroma

Hasta fines del mismo siglo, Nuestra Señora de Torcoroma no tenía iglesia propia. Se le veneraba en uno de los altares de la iglesia principal.

En la Semana Santa de 1782, visitaba Ocaña el Señor Obispo de Santa Marta, Fray Juan de Espinar y Orozco. En esa visita el Obispo procedió a consagrar el santo óleo.

El Alférez José Nicolás De la Rosa, autor de “La floresta de Santa Marta”, relata lo siguiente:

Rompióse accidentalmente el cajón, y por consiguiente los frascos, vertiéndose en el suelo los Santos Oleos, y el respeto de no pisar aquel suelo, fue motivo de no volver su dueño a vivir en la casa.Y con este desamparo se fue cayendo poco a poco, hasta el estado en que está hoy.

Por este motivo fue precisamente sobre la casa del Licenciado Bartolomé Silva de Aguilar donde se construyó la iglesia de la Torcoroma, en 1800. A los 250 años de la presencia de la Torcoroma en Ocaña, en 1961 se colocó la primera piedra para una basílica.

El Santuario Mariano de Ocaña comprende dos partes:

La Capilla ubicada en la calle 11 a una cuadra de la iglesia Catedral, donde se venera la imagen encontrada por Cristóbal Melo y sus hijos en la astilla de un árbol

Y la Capilla construida en 1882 en la Montaña de la aparición, ampliada y restaurada, donde todos los sábados se ofician dos o tres misas.

Ocaña, lugar de peregrinaje

El paisaje humano y arquitectónico que hoy aprecia el penitente es muy distinto de aquel del siglo XVIII. Pero la devoción y entusiasmo que “la Virgen Morena” produce en los ocareños lejos de disminuir aumenta cada día.

Con la declaración del Papa Pablo VI, nombrándola Patrona Principal de Ocaña, hoy en día, casi no hay diócesis que no cuente con al menos una capilla en honor a la Torcoroma.

Si el penitente acude el 16 de agosto, día de su fiesta, verá las multitudinarias peregrinaciones provenientes de Barranquilla, Bucaramanga, Barrancabermeja, Cúcuta y Santa Fé de Bogotá.

Miguel Cabrera
Author: Miguel Cabrera

Soy Periodista especializado en turismo religioso

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©2019 Los Cabrera Comunicación - ISSN 2683- 8435

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